Si soy boxeador y por esas cosas del calendario debo enfrentar al mejor Mike Tyson… tengo dos alternativas:
A- Me dedico a contragolpearlo y me protejo.
B- Lo ataco desde el inicio.
Frente a un oponente de esa categoría las opciones de perder son muchas. Si lo espero protegido -con una guardia adecuada- me puede liquidar y desgastar a golpes. Si lo enfrento con la determinación de agredirlo puedo conectar un par de puños claves lo puedo dejar tumbado o mal parado. Son dos formas de enfrentamientos válidas. Aunque un amigo que me ve escribir esta nota dice que hay una tercera táctica que cree ser la mejor: “Si peleo con Tyson salgo arrancando”.
¿Que hizo Rangers ante Mike Tyson? ¿Por qué a Rangers le dio lo mismo enfrentar a Colo Colo? ¿Por qué se olvidaron de las distancias económicas? ¿Cómo fueron capaces de convertirle tres goles en el Monumental?
Podemos redactar muchísimas preguntas ante lo vivido en la histórica victoria de Rangers sobre Colo Colo -no le ganaban hace 37 años en Santiago-. Sin embargo, la interrogante que me planteo es: ¿Por qué no lo harán siempre?
Esa pregunta tiene tantas respuestas como entrenadores de fútbol existan, pero el tema pasa por las propias convicciones. Claro que hablo de las sólidas, bien asumidas y no frágiles que puedan variar ante cualquier eventualidad.
Al equipo de Óscar del Solar no le he visto toda su campaña, con lo cual no puedo analizar su forma y fondo permanente de plantear el juego (convicción), pero si jugaran como ante Colo Colo serían un cuadro para mirar con aprecio.
Vuelvo a lo anterior. ¿Por qué no lo hacen siempre? Respuesta fácil: No se atreven. Responsabilidad compartida… ¡Claro!… A veces los técnicos son los temerosos y en otras ocasiones a los jugadores les baja ese miedo escénico. Ante Colo Colo, Rangers no sufrió ninguna de esas adversidades, Del Solar se atrevió y los futbolistas no arrugaron. Fueron durante un periodo muy largo de partido un verdadero Mike Tyson.
La disposición quedó clara desde el inicio. Su personalidad la mostraron en el principio, no esperaron los “primeros 15 minutos” de presión del local, su propuesta fue marcar arriba y atacar al rival.
Rangers ganó en las dos áreas: En la propia, con la solidez del arquero Ferrando, y en la delantera, con la efectividad de Cellerino.
Para lograr destacar individualmente, al primero y al último, se dispuso de un sistema de juego que aportó en las dos facetas. Atrás defendió con 4: Celasco, Barra, Gómez y Arancibia; en el medio hizo una línea con González, Villaseca, Gutiérrez y Oroz con mucho desdoble de funciones, donde destacó el trabajo de Gutiérrez, que apareció por las bandas, por el medio, fue el conductor y con gran explosión sirvió para salir con esa cuota de velocidad que requería el partido, transformándose en clave para habilitar a un definidor por excelencia como Cellerino (lo acompañó Cavallo), a quién si yo fuera DT de un club grande ya lo tendría fichado para el otro año.
Me suena repetitivo, lo escribí muchas veces, pero es el fondo del tema: Rangers ganó por que quiso ganar, se atrevió, fue irresponsable e irrespetuoso. Rangers fue Mike Tyson. Ahora su pega es serlo siempre y no sólo en un combate
